¿Cómo educo a mis hijos?

¿Cómo hago para que me hagan caso y cumplan las normas?

¿Cómo establecer límites?

La educación que le damos a nuestros hijos hoy forjará su carácter y sus habilidades de vida para el mañana.

Queremos guiarte en el proceso de crianza de tus pequeños y darte algunas claves sobre cómo dirigirte a ellos y lograr resultados positivos en su proceso de crecimiento.

Sabemos que no siempre cumplen las normas, que les cuesta cumplir hábitos y rutinas, y esto se debe a que su cerebro aún es inmaduro. Pero hace parte del proceso de crianza y para que sea exitoso necesitamos herramientas fundamentales.

¿Qué son las pautas de crianza?

Las pautas de crianza son un conjunto de acciones que nos ayudan a educar a nuestros hijos de una manera respetuosa. Van acompañadas de valores esenciales para llevarlas a cabo: amor, paciencia, respeto, empatía, acompañamiento y comprensión.

Cuando los niños son muy pequeños, entre los 0 y los 5 años, es importante darle mensajes cortos y claros para que su cerebro, que apenas está aprendiendo, pueda realizar las tareas. Por ejemplo, decir: “ve y lleva los zapatos a su puesto”. Las instrucciones claras y sencillas permiten que el niño se concentre en realizar esa tarea. Si no lo hace después de 1 o 2 llamadas, hay que acompañarlo para enseñarle cómo lo debe hacer. Es un juego de paciencia y respeto.

A partir de los 6 meses de vida y hasta los 2  años, los niños entienden el NO pero no el PORQUE NO.. luego de los 2 años ya le puedes explicar con mas calma las cosas y poner limites claros y específicos. Respetar estos tiempos es importante porque el aprendizaje es poco a poco y consiste en repetir hasta asegurarnos que nuestro hijo ya es capaz de hacerlo solo.

De la constancia se forman los hábitos

Para que nuestros hijos aprendan a ser independientes y a hacer las tareas que les toca en el día, primero debemos darle una estructura. Esto quiere decir que hay que enseñarle una secuencia de tareas, en un mismo orden y realizarlas todos los días. La repetición de una misma secuencia de pasos hará que el niño, más adelante, no necesite que se la recuerden porque ya sabrá qué sigue. De esta forma podrás enseñarle a levantarse, bañarse, desayunar, lavarse los dientes y alistarse para ir al colegio.

No quiero terminar este concepto sin decirles que recuerden  que en el EJEMPLO encontramos la mejor manera de enseñar. No es claro para el niño que le pida que coma fruta porque es muy saludable,  si ningún miembro de la familia lo hace y esto aplica para todas las situaciones cotidianas.

Los límites se mantienen con amor y respeto

Cuando hablamos de disciplina positiva en crianza nos referimos al método en el que le enseñamos a nuestros hijos a respetar las normas y cumplirlas desde un lugar de amor y delicadeza, ya que los niños son tan respetables como los adultos y están en un proceso de aprendizaje y crecimiento. Así que les enseñamos a cumplir las normas sin enojarnos, sin gritar, sin amenazar; con calma, poniéndonos en su lugar y con paciencia. Si como adulto tolero mi frustración por el llanto de mi hijo, le estoy enseñando autocontrol y a su vez le estoy diciendo que está bien estar enojado permitiendo expresar libremente su emoción sin reprimir.

Autogestionar nuestras emociones antes que enseñarles a gestionar las suyas

Sabemos que los conflictos siempre se presentan, hacen parte de la vida. Naturalmente no podemos estar de acuerdo en todo. Por ejemplo: “mi hijo no quiere terminar la tarea, quiere ir a jugar al parque”. Ante esta situación, si como padres nos enojamos, nos desesperamos y le decimos que tiene que terminar primero, si no, no va a ir a jugar, lo castigamos o le prometemos un premio si hace lo que queremos, caeremos en estrategias equivocadas que no conducen a una disciplina positiva.

Los padres somos los profesores de nuestros hijos, les enseñamos a adquirir habilidades de vida. Por esto es importante explicarles con calma por qué es importante terminar las tareas. Qué consecuencia hay si no lo hacen. Y no nos referimos al castigo, si no, en este caso, a no poder jugar hasta no terminarla.

Para enseñarles a gestionar sus emociones debemos primero autorregularnos, esto quiere decir que ante un desacuerdo respirar y hablar con claridad y respeto. Validar los sentimientos de nuestros hijos, comprendiendo por qué se siente de determinada manera y no anulando sus emociones con frases como “no llores”, “no seas miedoso”.

La disciplina consciente es un modelo que va ligado a cómo funciona nuestro cerebro. Más abajo te dejamos un link por si deseas indagar más al respecto. Para terminar, queremos dejarte este sencillo esquema que resume cuáles son los 7 poderes que Conscious Discipline nos enseña para educar a nuestros hijos de una manera saludable.